Cada ocaso … un nuevo comienzo…


No quiero un corazón

a cambio de otro corazón.

No quiero que me hablen de amor

a cambio de amor.

Yo sólo quiero un mar:

yo sólo necesito un mar.

Un agua de distancia, un agua que no escape,

un agua misericordiosa

en que lavar mi corazón

y dejarlo a su orilla

para que sea empujado por sus olas,

lamido por su lengua de sal

que cicatriza heridas.

Un mar, un mar del que ser cómplice.

Un mar al que contarle todo.

Un mar donde llorar a mares

y que nadie lo note

Francisca Aguirre

atardecer-puertillo


 

Deberías cambiar tus vestidos por los velos rituales

que casi no cubren los deseos

y levantar la mirada a ese cielo inconcebible

porque la tierra está herida,

como tú, desencantada,

y te  duele.

Teresa Martin Taffarel

respira-2


Parar…respirar…estar…sentir…vivir…

ocaso-confital


Mariposa ebria,
la tarde,
giraba sobre nuestras cabezas
estrechando sus círculos
de nubes blancas
hacia el vértice áspero
de tu boca
que se abría frente al mar.

Alfonsina Storni

atardecer-confital-2


“Mas algo sucede, nos está destinado:

dar a luz la belleza altera el orden cósmico.

Y ya la tierra arde,

el fuego se licua,

y el agua se evapora

leal al viento mismo que a los dos

nos arrastra.

Como dijo Salinas, hay un suicidio alegre.”

María Jesús Mingot, Hasta mudar en nada

 

castillo-san-cristobal-4-copia


ahora

en esta hora inocente

yo y la que fui nos sentamos

en el umbral de mi mirada

Alejandra Pizarnik

amanecer-auditorio


“Allí, y así, seguirá siempre,

ensimismado y triste, cerca

del sueño, lejos de la vida,

anclada su nave de nieblas.”

José Hierro

atardecer


Nos detendremos aquí

a esperar

a esperar que nada ocurra

que nadie nos encuentre

tomaremos el tiempo en un jarro

lo beberemos

se quedará quieta

mi voz y la tuya

estamos solos

Clarisse Nicoïdski, El color del tiempo

castillo-de-san-cristobal