Qué pavorosa esclavitud del isleño,

yo, insomne, loco, en los acantilados,

las naves por el mar, tú por tu sueño.

Gerardo Diego

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El resplandor del instante

se detiene en tus ojos

para albergarme

Luisiana Itriago

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Aunque la voz (su olvido

volcándome náufragas que son yo)

oficia en un jardín petrificado

recuerdo con todas mis vidas

por qué olvido.

Alejandra Pizarnik

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En cambio yo tenía todas las palabras

queriendo abrirse camino hacia su frente

y detonar en la lucidez de los recuerdos.

Aguardaba el momento y el margen de abandono

para horadar silencios

y ensayar un lenguaje compartido

Creía en la remisión de los instantes,

en la eterna corriente de los ríos,

en el equilibrio de la luna.

Tenía que decirle…

Pero seguía demorando mis señales

anclada en la consistencia de lo efímero.

Y era tan sutiles los estambres,

tan frágil la condición de las esperas

que no supe ver cómo se rompían

las hebras del deseo

y se rasgaba la trama

donde habíamos tejido nuestro acuerdo.

A veces me consuelo

pensando que lo sucedido alguna vez

sigue sucediendo siempre,

que las cosas duraderas

están más allá de la memoria.

El tiempo es un desvarío de la sombra

y lo que nunca le dije,

porque, callada,

esperaba la hora propicia de las confidencias,

es esta confesión latente

que agita la irreversible certidumbre del silencio.

Teresa Martín Taffarel: A quien corresponda

reloj


Me deslizo a lo más profundo y oscuro.
Ya no quiero esperar, 
de nada sirven los anhelos
cuando el tiempo avanza.
Aquí estoy, es el momento de ser.
Y soy...
La que no espera,
la que explora el deseo,
la que vive en este instante,
la que para el tiempo
con el éxtasis del momento.


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Naturalezas


“Poder leer el lenguaje, aunque tan sólo sea de un único

árbol, es suficiente para

diluir el silencio y la soledad”

Julia Otxoa (2014), Jardín de Arena, Ediciones La Palma

 

Carrusel


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“Ahora nada de pánico, son helechos

de viaje, reúnen el tiempo

y lo agravillan, los helechos

tienen su propio calendario, lágrimas

y lluvia y un poco de luz de sol tan negra

como cuando limacos la llevan

por ahí; oh, escucha los abanicos

tranquilos y los segundos marrones más bajos

de las esporas que tictaquean

aú, tal ver recuerden

lo escondidos que estábamos,

lo escondidos en lugares adonde

nunca llegó un ser humano, allí estábamos,

antes de que finalmente naciésemos

y saliésemos gateando; miro

hacia atrás inquieta y la nieve,

que cae aquí esta mañana

tan tenue, se despierta con cuidado

y se derrite, un prado se extiende

con avefrías, caminas

siguiendo el sonido, cruje

gélidamente el hielo, justo

como cuando una vez las lágrimas

se iban a machacar como perlas y derramarse

sobre el enfermo, finalmente

el cuerpo deviene tan salado que su

larga historia disuelve

el espejo, unas plumitas de un

cojín que mi madre debió haber sacudido

desaparecen y la infancia

se extiende ante mí, junto a

la ventana un rayito de sol

se coloca en su lugar en la cortina

dieciséis de junio, por la tarde”

Poema de Inger Christensen de su poemario Alfabeto

 

 

 

Ausencias

Ausencias


 

Poseo una materia de cristal
que se enciende en tu recuerdo,
un corazón de paja
que se seca con tu ausencia.
Oye…,
mis caderas tiemblan soñando
el abrazo de tus manos,
y, aunque no soy quinceañera,
los latidos de mi sangre reinventan el ayer
pensando en un después, donde tus besos
no sean pájaros en fuga.
Anhelo un recomenzar la vida,
ir cosiendo heridas,
sabes que en las calles de mi ciudad
quedó grabado tu nombre
en mi sangre y en mi piel tus caricias.
Creo que sabes que mi corazón te eligió
y lo hizo para siempre.
Y aunque jamás vuelva a sentir tu abrazo
sigo tus pasos,
soñando pintar nuevos amaneceres.

Carmen Parra

http://www.poesiademujeres.com/

También es eso

El arte es conjurar a la existencia

para que perdure

aunque su ámbito se extienda hasta lo invisible

Y es también un intelecto que a los contrarios

logra conquistar mediante analogías

Es algo cuyo valor nace

de buscar la inmortalidad

aun siendo —como todo— mortal.

Julia Hartwing