“Cambié mi aliento en el aire

por dos pies en el suelo

y el pelo en las nubes.

Vendí todo mi yo adulto

y compré de nuevo

la licencia para soñar”.

Ane Santiago


Qué pavorosa esclavitud del isleño,

yo, insomne, loco, en los acantilados,

las naves por el mar, tú por tu sueño.

Gerardo Diego


Cada ocaso … un nuevo comienzo…

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Deberías cambiar tus vestidos por los velos rituales

que casi no cubren los deseos

y levantar la mirada a ese cielo inconcebible

porque la tierra está herida,

como tú, desencantada,

y te  duele.

Teresa Martin Taffarel

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El resplandor del instante

se detiene en tus ojos

para albergarme

Luisiana Itriago

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“Mas algo sucede, nos está destinado:

dar a luz la belleza altera el orden cósmico.

Y ya la tierra arde,

el fuego se licua,

y el agua se evapora

leal al viento mismo que a los dos

nos arrastra.

Como dijo Salinas, hay un suicidio alegre.”

María Jesús Mingot, Hasta mudar en nada

 

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ahora

en esta hora inocente

yo y la que fui nos sentamos

en el umbral de mi mirada

Alejandra Pizarnik

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Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.

Jaime Gil de Biedma

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Nos detendremos aquí

a esperar

a esperar que nada ocurra

que nadie nos encuentre

tomaremos el tiempo en un jarro

lo beberemos

se quedará quieta

mi voz y la tuya

estamos solos

Clarisse Nicoïdski, El color del tiempo