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Aunque la voz (su olvido

volcándome náufragas que son yo)

oficia en un jardín petrificado

recuerdo con todas mis vidas

por qué olvido.

Alejandra Pizarnik

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El círculo que se cierra sobre sí mismo, es símbolo de la unidad, de lo absoluto, de la perfección, de lo espiritual frente a lo material…Para Jung es el símbolo del centro, del sí mismo como totalidad, como ser íntegro, que aúna toda la complejidad del ser humano.

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“Soñar, soñar el jardín desde el desierto,

impugnar el centro,

ese oscuro cetro del viento y la ceniza.”

Julia Otxoa, Jardín de Arena

Al otro lado


Traspasemos los límites de la realidad y la conciencia…

Al otro lado existe todo un territorio por explorar.

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En cambio yo tenía todas las palabras

queriendo abrirse camino hacia su frente

y detonar en la lucidez de los recuerdos.

Aguardaba el momento y el margen de abandono

para horadar silencios

y ensayar un lenguaje compartido

Creía en la remisión de los instantes,

en la eterna corriente de los ríos,

en el equilibrio de la luna.

Tenía que decirle…

Pero seguía demorando mis señales

anclada en la consistencia de lo efímero.

Y era tan sutiles los estambres,

tan frágil la condición de las esperas

que no supe ver cómo se rompían

las hebras del deseo

y se rasgaba la trama

donde habíamos tejido nuestro acuerdo.

A veces me consuelo

pensando que lo sucedido alguna vez

sigue sucediendo siempre,

que las cosas duraderas

están más allá de la memoria.

El tiempo es un desvarío de la sombra

y lo que nunca le dije,

porque, callada,

esperaba la hora propicia de las confidencias,

es esta confesión latente

que agita la irreversible certidumbre del silencio.

Teresa Martín Taffarel: A quien corresponda

En medio de la nada

Ausencias

Ausencias


 

Poseo una materia de cristal
que se enciende en tu recuerdo,
un corazón de paja
que se seca con tu ausencia.
Oye…,
mis caderas tiemblan soñando
el abrazo de tus manos,
y, aunque no soy quinceañera,
los latidos de mi sangre reinventan el ayer
pensando en un después, donde tus besos
no sean pájaros en fuga.
Anhelo un recomenzar la vida,
ir cosiendo heridas,
sabes que en las calles de mi ciudad
quedó grabado tu nombre
en mi sangre y en mi piel tus caricias.
Creo que sabes que mi corazón te eligió
y lo hizo para siempre.
Y aunque jamás vuelva a sentir tu abrazo
sigo tus pasos,
soñando pintar nuevos amaneceres.

Carmen Parra

http://www.poesiademujeres.com/