Qué pavorosa esclavitud del isleño,

yo, insomne, loco, en los acantilados,

las naves por el mar, tú por tu sueño.

Gerardo Diego

 

 


“Caminamos con los pies descalzos

así fue como nacimos”

Nuria Fernández Martín


No quiero un corazón

a cambio de otro corazón.

No quiero que me hablen de amor

a cambio de amor.

Yo sólo quiero un mar:

yo sólo necesito un mar.

Un agua de distancia, un agua que no escape,

un agua misericordiosa

en que lavar mi corazón

y dejarlo a su orilla

para que sea empujado por sus olas,

lamido por su lengua de sal

que cicatriza heridas.

Un mar, un mar del que ser cómplice.

Un mar al que contarle todo.

Un mar donde llorar a mares

y que nadie lo note

Francisca Aguirre

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El resplandor del instante

se detiene en tus ojos

para albergarme

Luisiana Itriago

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“Allí, y así, seguirá siempre,

ensimismado y triste, cerca

del sueño, lejos de la vida,

anclada su nave de nieblas.”

José Hierro

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