Qué pavorosa esclavitud del isleño,

yo, insomne, loco, en los acantilados,

las naves por el mar, tú por tu sueño.

Gerardo Diego


No quiero un corazón

a cambio de otro corazón.

No quiero que me hablen de amor

a cambio de amor.

Yo sólo quiero un mar:

yo sólo necesito un mar.

Un agua de distancia, un agua que no escape,

un agua misericordiosa

en que lavar mi corazón

y dejarlo a su orilla

para que sea empujado por sus olas,

lamido por su lengua de sal

que cicatriza heridas.

Un mar, un mar del que ser cómplice.

Un mar al que contarle todo.

Un mar donde llorar a mares

y que nadie lo note

Francisca Aguirre

ausencia


Toma aliento y camina, camina con tu futuro llanto a cuestas, con el pesado fardo
de tus sombras; lima con fiereza los afilados dientes de días venideros. La fatiga rondará
tu garganta, pero no podrá degollarte
porque sabes que volviste a vivir el día siguiente
a la nada;
que el día después de lo improbable,
a ti, a mí,
nos bautizaron con agua
de cometa.

Rosa Marzal

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